El contrabajo

-   Descripción

Es un instrumento musical de cuerda frotada de tesitura grave. Es el segundo mayor y más grave de los instrumentos cordófonos. Por razón de su tesitura grave, hasta tiempos relativamente recientes muy pocas veces se usaba el contrabajo como solista. Se toca de pie apoyándolo en el suelo por su gran tamaño. El músico que toca el contrabajo recibe el nombre de contrabajista. El primer contrabajista virtuoso fue Domenico Dragonetti; el segundo, Giovanni Bottesini.

El sonido del contrabajo se produce por la vibración de las cuerdas al ser frotadas con un arco, aunque puede también producirse pulsándolas con las yemas de los dedos, al modo del bajo eléctrico o el tololoche, técnica que recibe el nombre de pizzicato o pellizco.

Las cuerdas se afinan por cuartas ascendentes: mi-la-re-sol. También los hay de tres cuerdas y de cinco. En los de tres, la más grave suele afinarse en la o en sol; en los de cinco, en un do o un si más grave que la cuarta.

-   Orígenes

Hay muchas teorías sobre el origen del contrabajo, pero parece que las primeras referencias que se conocen, si hablamos de un instrumento de cuerda frotada de tamaño humano, datan de finales del siglo XV. Es cuando el teórico Próspero dice haber visto en Mantua “violas tan grandes como yo” que, según algunas fuentes, podría apuntar a su posible origen español a partir de la vihuela renacentista, introducida en Italia en el siglo XV a través de la Corona de Aragón.

Hasta prácticamente los inicios del siglo XX, el contrabajo no llegó a la estandarización tal y como la conocemos hoy: el instrumento más grande de la familia de la cuerda afinado en cuartas Mi, La, Re, Sol, de más grave a más aguda. En todos estos años nuestro instrumento podía tener diferentes tamaños, forma de violín, de viola de gamba, tres, cuatro, cinco o seis cuerdas, y múltiples afinaciones que variaban según la escuela o el país de origen, que podían ser por cuartas, quintas o mezclando cuartas y terceras en el caso de los populares violones en Sol, de la familia de la viola de gamba (Sol, Do, Fa, La, Re, Sol) que son habituales hoy en día en muchos grupos barrocos con criterios historicistas. Esta característica híbrida y en constante evolución de nuestro instrumento todavía sigue viva con la utilización en las orquestas de bajos de cinco cuerdas o extensores de la cuarta cuerda para alcanzar notas más graves y poder llegar al Do grave, incluso al Si, con el fin último de dar mayor profundidad y riqueza armónica al conjunto orquestal en cada momento, el principal motivo de su origen y de todo su enorme proceso evolutivo.

-    En el siguiente vídeo les mostramos las posiciones para tocar el contrabajo